20 febrero, 2009

Oler

Hace unos pocos días volví a sentir olores.

Uno fue el de volver de la pileta para casa, caminando por la vereda de baldozas rosas, con una toalla colgada en los hombros.

El otro, el olor de esperar el colectivo en invierno, para ir a la facultad. Si venía el colectivo marrón, el olor era más intenso. El olor se diluía un poco cuando veía venir el colectivo azul. Nunca sentí ese olor al ver pasar el colectivo amarillo.

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